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OpiniónArtículo de Ricardo Ramos Neira

La hipocresía que está pudriendo el fútbol

Lo que está ocurriendo en este Mundial es lamentable. Un torneo que debería ser la gran fiesta del fútbol se está convirtiendo, partido tras partido, en una sucesión de polémicas arbitrales, decisiones discutibles, intervenciones del VAR que nadie termina de entender y una sensación cada vez más extendida de que no todos compiten bajo el mismo criterio.

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Ricardo Ramos Neira

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Y lo digo como lo siento: a mí este Mundial me está dejando un sabor muy amargo.

Argentina vuelve a estar en el centro del debate. No por sus futbolistas, que tienen calidad de sobra, sino por todo lo que rodea a sus partidos. Hay decisiones que, vistas desde fuera, generan demasiadas dudas. Y cuando en una competición de esta dimensión se instala la sospecha, el problema ya no es de un árbitro, de una jugada o de un partido concreto. El problema es de la FIFA.

Después aparece la investigación sobre la AFA, y el asunto se vuelve todavía más grave. Porque cuando una federación queda bajo el foco, y más con los problemas que ha habido en el fútbol argentino del pasado, todo se complica. Y mucho más cuando sabemos de la convivencia entre la AFA y el presidente de la FIFA.

Pero claro, aquí empieza el gran teatro.

Estadio de fútbol vacío
La grandeza del fútbol contrasta con la pequeñez de sus dirigentes.

La UEFA critica a la FIFA. Javier Tebas critica a la FIFA. Todo el mundo se rasga las vestiduras hablando de integridad, limpieza, igualdad y respeto a las competiciones.

Y entonces yo, como madridista, me hago una pregunta muy sencilla: ¿dónde está toda esa valentía con el caso BARÇA/NEGREIRA?

"¿Dónde está toda esa valentía con el caso BARÇA/NEGREIRA?"

VAR en el fútbol
El VAR, incapaz de resolver las dudas que genera el sistema.

Porque hay que tener muy poca vergüenza para señalar los problemas del fútbol mundial mientras en España seguimos arrastrando el escándalo más grave de la historia del deporte.

Hay que tener muy poca vergüenza para dar lecciones de limpieza competitiva mientras el Barcelona sigue compitiendo en la liga española y en Europa, sin que las instituciones deportivas hayan tomado una medida proporcional a la gravedad de lo conocido.

Y hay que tener muy poca vergüenza, especialmente en el caso de Javier Tebas, para levantar la voz contra la FIFA mientras en su propia casa continúa abierta una herida que destroza la credibilidad de la liga española.

A mí no me vale el discurso cómodo. No me vale que todos sean muy valientes cuando el problema está lejos.

"No me vale que la UEFA emita comunicados, marque distancias y se presente como guardiana de la pureza del fútbol europeo mientras no adopta una postura contundente ante el caso BARÇA/NEGREIRA."

Por la parte de Javier Tebas, como digo, no me vale que se ponga estupendo hablando de integridad si luego el aficionado español sigue esperando una respuesta deportiva firme ante un caso que afecta directamente a la limpieza de la liga española.

Y tampoco me vale que desde las instituciones políticas españolas se mire este asunto con una tibieza que, como mínimo, resulta escandalosa (podría adjetivar mucho más). Cuando el deporte español se enfrenta a un caso de semejante dimensión, el deber de cualquier institución seria es empujar hacia la máxima transparencia, no contribuir con silencios, medias palabras o maniobras de distracción — que muchas veces encima ayudan al Barça directamente — para que el tiempo lo vaya enterrando todo.

Esa es la hipocresía.

La FIFA queda bajo sospecha por lo que está sucediendo en el Mundial. La UEFA se presenta como juez moral. Tebas se coloca delante del micrófono o el teclado del ordenador para dar lecciones.

Y mientras tanto, en España, el caso BARÇA/NEGREIRA sigue ahí, como una losa sobre la credibilidad de todos.

Yo soy madridista, sí. Todo el mundo lo sabe. Y precisamente por eso me niego a aceptar que nos tomen por idiotas.

Aquí no se trata de pedir favores para el Real Madrid. Se trata de exigir que el fútbol tenga unas normas iguales para todos. Se trata de que ningún escudo, por grande que sea, pueda quedar por encima de la obligación de proteger la limpieza de una competición.

Porque cuando un club paga durante años al vicepresidente de los árbitros, el fútbol no puede mirar hacia otro lado como si aquello fuera una anécdota administrativa. No puede esconderse detrás de tecnicismos. No puede esperar a que el calendario haga el trabajo sucio. No puede pedirnos que olvidemos, como lo hizo el actual presidente del CTA.

"El caso BARÇA/NEGREIRA no es una polémica más. Es una fractura moral. Es una mancha gigantesca sobre la liga española."

Y es también una prueba para la UEFA, para Javier Tebas, para la Federación, para el Gobierno y para todos los que dicen defender la limpieza del deporte. De momento, esa prueba la están suspendiendo. Con estrépito.

Porque no se puede pedir transparencia a la FIFA y esconder la cabeza con el Barcelona. No se puede denunciar el descontrol del Mundial y mirar hacia otro lado en la liga española. No se puede exigir justicia fuera y aplicar prudencia infinita dentro. No se puede hablar de igualdad si luego parece que algunos son intocables.

Esa es la palabra: intocables. Y el fútbol no puede sobrevivir si los aficionados llegan a la conclusión de que hay clubes intocables, dirigentes intocables e instituciones incapaces de enfrentarse al poder cuando el poder lleva determinados colores.

"No se puede hablar de igualdad si luego parece que algunos son intocables."

Por eso este Mundial, la investigación sobre la AFA, el comportamiento de la FIFA y el caso BARÇA/NEGREIRA forman parte del mismo problema: la pérdida absoluta de credibilidad de quienes gobiernan el fútbol.

Unos se acusan a otros. Unos emiten comunicados contra otros. Unos fingen escandalizarse por lo que hacen los demás. Pero cuando llega la hora de actuar de verdad, aparece el silencio. Y ese silencio es insoportable.

Como madridista, estoy harto de que nos vendan discursos de limpieza mientras se evita afrontar el caso que más daño ha hecho a la credibilidad del fútbol español. Estoy harto de ver a dirigentes dar lecciones con el dedo levantado mientras esquivan lo que tienen delante de sus narices.

Estoy harto de que se trate al aficionado como si no tuviera memoria. Porque memoria tenemos. Y mucha. Sabemos lo que hemos visto. Sabemos lo que se ha conocido. Sabemos quiénes han hablado mucho y han hecho poco.

Y sabemos que el fútbol español no recuperará jamás su credibilidad mientras el caso BARÇA/NEGREIRA no tenga una respuesta deportiva a la altura de su gravedad.

La FIFA tiene un problema. La UEFA tiene un problema. Javier Tebas tiene un problema. El Gobierno de España tiene un problema. Y el fútbol, sobre todo, tiene un problema gigantesco: la hipocresía de quienes exigen limpieza cuando les conviene y se quedan mudos cuando la limpieza amenaza al poder establecido.

"El verdadero escándalo es que todavía pretendan convencernos de que todos somos iguales ante las normas. No lo somos. Y mientras no lo seamos, el fútbol seguirá podrido de hipocresía."

Justicia y fútbol
La credibilidad del fútbol, en manos de la justicia.

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Ricardo Ramos Neira firma este artículo de opinión. Madridista y aficionado al fútbol, escribe sobre la actualidad del deporte desde la crítica y la exigencia de transparencia.

Ricardo Ramos Neira · @Neiraelvikingo

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